Igual que los niños que están aprendiendo a leer, y leen letra a letra todo cartel o palabra que les pase pro delante de los ojos, me afano por "familiarizarme" con los documentos propios de lo que supone una evaluación y comentando con mi maestro de andar por casa uno de sus casos caí en la cuenta de que una buena programación es aquella que requiere la mínima adaptación posible.
Cuenta en clase con una niña prácticamente ciega, y como tutor recibe la visita de una persona de ONCE con la que revisa las necesidades de la niña, si necesita algún tipo de material especial...
Y como estoy "aprendiendo a leer", escucho "necesidad" y enseguida espero una adaptación curricular de esas de 1000 paginas tremendamente detallada... pero no, las necesidades de un niño con una discapacidad sensorial (en este caso visual) no tienen porqué repercutir en su nivel educativo.
A nivel académico esta niña puede perfectamente seguir las clases (bien es cierto que esta un poco sobreprotegida, y eso le influye en una falta de esfuerzo... como le podría ocurrir a cualquier otro alumno de clase), pero por lo demás sigue las clases perfectamente, y el maestro la hace intervenir como a cualquier otro. Está situada en la parte mas cercana a la pizarra, y cuando no ve algo no ha problema en que se levante y lo mire. Participa en grupo si es necesario, y la única distinción es que los de ONCE le han proporcionado un atril para que pueda estar mas cómoda.
Lección aprendida: una discapacidad física no tiene porque llevar adosada una adaptación curricular.